«Abuso de poder. Infancia prostituida» por Mariana Arregui

En estos días la comunidad viedmense se ha encontrado de frente a una realidad terrible, pero no novedosa: la explotación sexual de niñas y adolescentes, organizada desde diferentes esferas de poder. Digo no novedosa, porque se hablaba desde hace tiempo de hechos gravísimos que afectaban a nuestras niñas y adolescentes, pero nunca llegaban a la Justicia. Esta última semana se conoció públicamente la investigación que se está llevando a cabo a partir de una denuncia por corrupción de menores y trata de personas que involucra a personas reconocidas de nuestra ciudad. Este acontecimiento ha provocada gran conmoción en la comunidad, muchos hemos podido poner en palabras el dolor, la indignación, el repudio.

Valoramos a las personas que llevaron estos casos a la justicia, que están trabajando para que los culpables sean juzgados y condenados, y también para que las victimas de esta terrible situación sean atendidas, contenidas y acompañadas.

Ahora, que las víctimas de estos delitos sean niñas y adolescentes con una vulnerabilidad social extrema, no tiene que ser un dato que pase desapercibido. El actual sistema social y económico en el que vivimos ha despojado a muchísimas chicas y chicos de las herramientas para defenderse ante una situación de estas características. También ha despojado a sus familias de la capacidad de visualizar estas situaciones y entender la gravedad que ellas implican. Nos ha despojado, también, como sociedad, de la capacidad de “empatía”, de poder ponernos en el lugar del otro, de involucrarnos activamente con las problemáticas que atravesamos como comunidad. Es un sistema de “despojos” continuos, que termina teniendo como resultado la utilización de las personas, la persona como objeto funcional a ese sistema. Y como siempre, los más afectados: los pobres; los niños y niñas que no acceden a una educación de calidad, los y las jóvenes que no cuentan con un trabajo digno, las familias que no tienen la posibilidad de la vivienda propia, etc. Y las personas que deberían protegerlos en esa situación de despojo, también las cosifican y las utilizan, abusando de la relación de poder en la que se encuentran.

Como socialistas siempre nos hemos caracterizado por estar del lado de los trabajadores, de los más afectados por este sistema, de los más vulnerados en sus derechos básicos. Volvemos a hacerlo en esta situación, repudiamos totalmente cualquier hecho que ponga en riesgo la dignidad de nuestras niñas y jóvenes, y nos ponemos al servicio de ellas y sus familias, que tienen un largo camino que recorrer para recuperarse y salir adelante.

Mariana Arregui

Vocal de Género y Diversidad Sexual
Centro Socialista “Pedro Testa”
Partido Socialista de Río Negro en el Frente Progresista