Bronca, insultos y demoras en un piquete “sorpresa”

Cipolletti.- Insultos, bocinazos y largas colas de vehículos coparon los puentes carreteros que unen esta ciudad con la capital neuquina, ayer bloqueados por chacareros que reclaman a Nación los millones que comprometió para salvar la actividad, pero aún no desembolsó. El caos dominó la escena desde las 11:30, cuando los productores de Allen, Fernández Oro y Cipolletti confluyeron en ese punto con un tractorazo que terminó en un corte de los puentes, algo que en principio no iba a ocurrir.

La protesta sobre la Ruta 22 se extendió casi sin respiros durante siete horas, cuando se liberó un carril de cada mano con la promesa de volver al corte total hoy a las 7.

“Acá nos vamos a quedar hasta que recibamos una respuesta de Nación. Esperamos el compromiso firmado en enero pasado de 190 millones de pesos que todavía no desembolsó”, sostuvo el dirigente de la Cámara de Productores de Allen, Sebastián Hernández.

También hubo cortes en el puente Cinco Saltos-Centenario, con productores de esas ciudades y de Campo Grande. Mientras que las cámaras de Roca, Cervantes y Mainqué cortaron en Ruta 6 y 22, los de Regina en Tres Puentes y las de Luis Beltrán, Pomona y Lamarque se manifestaron en Choele Choel. “Para la situación que estamos viviendo, no hay frío ni lluvia que nos pare”, añadió Hernández.
En Cipolletti más de 200 productores y 120 tractores resistían la bronca de cientos de automovilistas, los más jugados, sin retorno porque los desvíos de la Policía llegaron tarde, cuando muchos ya habían encallado en la zona del ex peaje.

Los más afortunados pudieron pegar la vuelta en la rotonda que une las rutas 22 y 151. Del otro lado del puente, era un hervidero de vehículos detenidos que en fila pasaban el supermercado Walmart, a un par de kilómetros de los puentes.

El bloqueo en los puentes sólo contempló el paso de las ambulancias y casos de urgencia médica. Dejaron cruzar, por ejemplo, a una madre que tenía internado a su pequeño en Cipolletti. También a una mujer que trasladaba a su hija de 17 años a Neuquén, con contracciones. Pero el grueso de los automovilistas tuvo que acumular bronca en la butaca del auto.

“Tengo a mi nieto con hambre y frío, déjenme pasar”, dijo un trabajador de Catriel, quien se manifestó indignado: “Son unos sinvergüenzas, usan a los trabajadores para hacer piquetes”.

Otra mujer intentaba salir de la maraña de vehículos, apurada por retirar a su nene del jardín, en Neuquén: “Estoy haciendo malabares para ver cómo hago”. Dijo que no tiene problemas con los cortes, pero pidió a los chacareros que liberen el tránsito más cercano a los puentes. “No nos pueden dejar en el medio”, añadió.

En una jornada caliente que podría replicarse en las próximas semanas, también hubo ejemplos de paciencia y contemplación. Un trabajador de Allen que se dirigía a Neuquén eligió conservar la calma. “El censo de la fruta es muy grande y hemos estado varados por diez personas, por lo que uno respeta”, expresó.

Otros ciudadanos, que no cuentan con vehículo propio para movilizarse o sí, pero decidieron “patear la calle”, se tomaron el corte con otro humor.

Por la misma razón, otra mamá trasladaba a su hijo a Neuquén en bicicleta y una familia recién llegada de La Pampa se enteró en la terminal de esta ciudad y se fue “a pata” hasta la capital neuquina por un caso de enfermedad.

Hubo vecinos previsores que dejaron estacionados sus vehículos a primera hora de la mañana en cercanías a la Caminera para evitar el caos. “Quizás no es la modalidad, pero el reclamo es justo”, dijo uno de ellos.

“Esto está muy mal”, dijo un hombre que venía de Cinco Saltos y tuvo que bajarse de la unidad antes de pasar el puente. El hombre tenía un largo camino hacia el centro neuquino, donde debía ser revisado por un médico.

La tensión y el malestar, aunque generalizados, no lograron apagar los enormes fogones que prendieron los chacareros en el ex peaje y la rotonda de rutas 22 y 151 para contrarrestar la lluvia y el frío y acompañar los ánimos durante la extensa jornada de protesta, que continuará hoy.

“Es un reclamo justo”, plantearon los chacareros

El productor de Cipolletti, Carlos Carrascós defendió el corte de rutas realizado ayer por el sector. Sostuvo que las “luchas por las injusticias son así. No hay otra medida”. Pidió comprensión y añadió: “El reclamo es justo. Hay mucha gente detrás de la fruticultura”.

En números, otro productor de Allen -Néstor Lodolo- contó que el kilo de fruta para cosechar se cobra a 0,43 centavos; y para exportación, 2 pesos. El monto total se paga durante 12 meses. “Cero rentabilidad”, sostuvo.

Otra cuenta dramática circuló ayer por la ruta en panfletos: un kilo de carne equivale a 60 kilos de manzanas a razón de $1,50 el kilogramo. La lista del supermercado que repartieron los productores deja en claro la caída del valor que ellos reciben por peras o manzanas. Para comprar 14 alimentos básicos, por un valor de $450, necesitan vender 300 kilos de fruta.