Denuncian que el Partido SUR está acéfalo, sin autoridades ni domicilio

Bariloche.- La fuerza política que presidía el ex edil Hugo Cejas tendría los mandatos vencidos y por ende carece de fuerza legal para establecer acuerdos políticos. La Agrupación 31 de Julio asegura que el partido no tiene ni siquiera un domicilio legal y pedirá a la Justicia Electoral que tome cartas en el asunto.

La Agrupación 31 de Julio, del partido Sur (Solidaridad y Unidad por Río Negro) pedirán intervención judicial, denunciando que se encuentran “largamente vencidos los mandatos de las autoridades partidarias”, por lo que corresponde su renovación en los términos de la ley 2431, que estipula que la no realización de elecciones partidarias internas durante 90 días posteriores al vencimiento de los mandatos, será causal expresa de intervención por la Justicia Electoral.
Así lo hicieron saber ángel Sacco, Fernando Pantucci, Luis Barrales y Oscar Canizzaro, referentes de dicha agrupación.

“Sin perjuicio de las claras disposiciones de la ley, en acuerdo con otros afiliados, hemos intimado al Presidente del Partido, Hugo Cejas, a convocar a elecciones partidarias internas, sin que hasta la fecha lo hubiera hecho”, expresaron los afiliados.

“Por eso denunciamos que al día de hoy, el Partido se encuentra prácticamente acéfalo, sin conducción ni actividad institucional alguna. Al punto que el domicilio que obra como domicilio legal del mismo, resultan desconocidas tanto las autoridades como sus afiliados; no desarrollándose allí actividad partidaria de ninguna índole”, agregaron. Indicaron que funciona un establecimiento hotelero en ese espacio.

“Ante la virtual acefalía partidaria, no queda otra alternativa que recurrir a la Justicia Electoral a los fines que proceda a adoptar los recaudos legalmente previstos (esto es, intervención judicial) a efectos de regularizar la vida institucional”, pidieron.

Además, requieren que se dé legalmente por finalizados los mandatos y exigieron la intervención judicial del partido SUR con el objetivo de la normalización de la vida partidaria.

Fuente: El Cordillerano