Es la exclusi贸n – por Claudia Beltramino

La plaza estaba bastante colmada. En realidad, en el marco de indiferencia regular es un gran logro que la plaza San Mart铆n de Viedma, estuviera bastante colmada.

La pol铆tica se colg贸 de un reclamo que naci贸 de unas voluntariosas periodistas que lo potenciaron en las redes y que hoy probaron que tambi茅n en Argentina tienen una enorme fortaleza.

Digo que la pol铆tica se colg贸 de un reclamo porque esto ni siquiera fue parte de su agenda. Tanto es as铆 que hoy circul贸 con fortaleza, tambi茅n en las redes, un testimonio en el que se alud铆a a un episodio de violencia de g茅nero ejercida por alguien que hoy es legislador. Numerosas voces, o palabras en este caso, dando testimonio de que el hecho, en el Hotel panamericano, ocurri贸 a la vista de muchos afiliados al PJ que sin embargo, luego ofreci贸 al golpeador como candidato a legislador. Sin palabras.

No puede escap谩rsenos que estamos a 10 d铆as de una elecci贸n en la que se definir谩 el pr贸ximo gobernador y vice adem谩s de 46 legisladores. Tampoco es posible ignorar que nadie que se considere 鈥減rogre鈥, o se promocione como 鈥減rogre鈥 podr铆a atreverse a pegar un faltazo.

La violencia es condenable, es repudiable, sin embargo aceptamos ser una sociedad violenta.

La teor铆a de Laclau y la administraci贸n del conflicto para obtener y mantener una situaci贸n de poder, ha sido expresada por el actual gobierno nacional. Eso y convertir a la Argentina en un re帽idero de gallos es casi un proceso inexorable.

La violencia es condenable y en Conesa los docentes de nivel medio pegaron un grito porque la sumatoria de alcohol y drogas, el descontrol de una autoridad que teme hacer ejercicio de esa prerrogativa, los hace vivir con miedo, ense帽ar con miedo, desilusionarse de sus profesiones con miedo. Pero vamos, que tampoco les dimos mucha bola. Al final hab铆a que enfrentar que el narcomenudeo est谩 instalado en las aulas y eso, eso no queremos verlo.

La violencia es condenable. La violencia de g茅nero es una variante.
El mensaje es quela violencia de g茅nero atraviesa todos los estamentos sociales y a todas las edades por igual. No parece ser cierto.

Una joven m茅dica puede ser v铆ctima de un violento y m谩s temprano que tarde resolver谩 de alg煤n modo su situaci贸n. Y podr谩 pagarle al analista a帽os de terapia revisando los errores cometidos por su madre que le traslad贸 un pobre modelo. Y cuando la piedad llegue para la madre, revisar谩n la cobarde resignaci贸n de la nona. Y despu茅s la joven m茅dica conversar谩 el tema tomando un caf茅 con sus amigas.

Est谩 claro que no nunca ser谩 el caso de la joven a la que el Modelo privilegia con una asignaci贸n por embarazo y que se acaricia su panza porque pronto tendr谩 algo que no todos tienen, algo muy valioso, tendr谩 un hijo. No tiene t铆tulo de m茅dica, no hace terapia los jueves, no hace Pilates, tendr谩 un hijo antes de los 18, incluso antes de terminar la secundaria. Por eso no podr谩 ingresar al mercado laboral y no podr谩 so帽ar jam谩s con mantenerse sola y mantener a su hijo. Ni siquiera se le pasa por la cabeza.

Sola, con m谩s hijos de distintos padres, sin plata, sin recursos, sin preparaci贸n, en un pa铆s que miente las cifras de desempleo, no es tanto el g茅nero lo que nos complica, de manera que, hoy fui a la plaza, pero en ning煤n momento se me escap贸 que la postergaci贸n, primera castiga a los excluidos y que en todo caso, el g茅nero es un agravante.

No son excluyentes los reclamos, pero si no atendemos primero a las condiciones de exclusi贸n que hacen que muchas mujeres j贸venes vean en la maternidad el 煤nico camino para distinguirse, para dignficarse, para ser alguien en el mundo, entonces somos muy miopes.

Hoy, sin dudas ser avanz贸 mucho, pero ser铆a mejor si no pusi茅ramos en el mismo lugar al reclamo por usar o no el apellido de casada que finalmente no es ninguna obligaci贸n y el reclamo por un ciclo educativo completo y de excelencia para todas las mujeres, en especial aquellas que no tienen padres universitarios habituados a leer novelas rusas.

Claudia Beltramino