“Por responsabilidad histórica y convicción definitiva del pueblo argentino: Nunca Más” por García Larraburu

“En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada», sentenciaba el periodista desaparecido Rodolfo Walsh, en la Carta Abierta que escribió a la Junta Militar el día antes de desaparecer.

El Golpe de Estado que se inició hace 39 años, tuvo el objetivo concreto de desarrollar en el país un proyecto neoliberal de capitalismo salvaje. Ello implicó destruir tanto al aparato productivo como a la organización popular, que venían reconstruyéndose desde el 73 para conquistar la Justicia Social, la Soberanía Política y la Independencia Económica.

Este modelo de exclusión no hubiese podido prosperar si no fuera por los grandes poderes internacionales y los aliados locales. En el proceso iniciado en 1976, se decidió avanzar hacia dos ejes puntuales que tuvieron trascendencia en todas las aristas: la ley de Entidades Financieras, que eliminó la posibilidad que las finanzas y el ahorro nacional sean para los argentinos; y la creación de una ley de Radiodifusión a favor de los monopolios y la concentración. El hecho de avanzar por la banca y los medios de comunicación se tradujo en el control ideológico-cultural y de las decisiones financieras del país.

Ante dos proyectos en pugna, el capitalista y el de los pueblos, nuestros 30 mil compañeros expresaron a la identidad nacional. Como ese capitalismo no podía contra los obreros y la maravillosa juventud, optaron por el peor de los caminos: la desaparición forzada y la muerte.

Luego de una larga noche y la peor época que podamos recordar, vino la lucha por la verdad y la justicia. Con el tiempo, esa consigna fue acompañada por el conjunto de los argentinos. Porque supimos, y sabemos, comprender que la dictadura iniciada casi cuatro décadas atrás implicó un endeudamiento atroz y una desindustrialización brutal, que nos atravesó a todos.

Este plan destructivo pretendió liquidar a todos los que daban la vida por crear un futuro mejor. Sin embargo, permítanme reafirmar una vez más: ¡No nos han vencido! Porque no pasa un día en que no recordemos la realidad que nos dejó la última dictadura, como tampoco existe momento sin luchar por la verdad y la justicia que se merecen nuestros 30 mil compañeros.

Por nuestra historia, por responsabilidad histórica y por convicción definitiva del pueblo argentino: NUNCA MÁS.

Silvina García Larraburu