El problema no es Soria
Si Alberto Weretilneck finalmente decide competir por otro período al frente de Río Negro, es posible que su principal problema electoral no se llame María Emilia Soria.
Tal vez se llame Pablo Barreno.
O, mejor dicho, los Barreno que existen en cada localidad de la provincia.
María Emilia Soria tiene una fortaleza indiscutible en General Roca y está intentando transformarla en una candidatura provincial. Ella misma reconoce la dificultad: acaba de decir en Viedma que con el peronismo solo no alcanza.
Y allí aparece una cuestión que el oficialismo debería mirar con atención.
Porque una elección provincial no se construye solamente desde arriba. También se arma desde cada ciudad, con dirigentes locales que tienen historia, relaciones, organizaciones, sindicatos, clubes, barrios y, fundamentalmente, aspiraciones propias.
Pablo Barreno quiere disputar la intendencia de Viedma. Soria acaba de respaldarlo públicamente. Y eso muestra una posible arquitectura para 2027: una candidata a gobernadora que todavía necesita extenderse territorialmente puede encontrar en cada localidad dirigentes que no necesariamente nacieron políticamente con ella, pero que necesitan una candidatura provincial sobre la cual apoyar sus propios proyectos.
Ahí puede estar una dificultad mucho mayor para Juntos Somos Río Negro que la candidatura de Soria considerada aisladamente.
Porque una buena gestión provincial no elimina las ambiciones locales.
Un dirigente que quiere ser intendente no necesariamente se conformará con que el gobernador haga rutas, hospitales, escuelas o consiga grandes inversiones para Río Negro. Quiere disputar su ciudad. Quiere concejales. Quiere lugares. Quiere construir poder.
Y la política también está hecha de eso.
Por eso quizás el verdadero desafío de JSRN rumbo a 2027 no consista solamente en decidir si el candidato será nuevamente Weretilneck.
Consista en mirar localidad por localidad.
¿Quién tiene votos propios? ¿Quién expresa sectores que Juntos no alcanza? ¿Quién está creciendo por fuera de la estructura? ¿Quién podría terminar aportando votos a una coalición opositora simplemente porque dentro del oficialismo no encontró lugar?
Curiosamente, JSRN ya ensaya algo parecido. En Bariloche acordó electoralmente con el intendente Walter Cortés y su partido para la elección de convencionales. No es todavía una coalición provincial para 2027, pero demuestra que las fronteras partidarias pueden flexibilizarse cuando aparece un objetivo local concreto.
Tal vez por allí pase una parte de la próxima elección.
Weretilneck carga con una dificultad inevitable: muchos años en el centro del poder provincial. Pero también dispone de una ventaja: alrededor de su gestión pueden existir dirigentes que, sin pertenecer necesariamente a Juntos, encuentren motivos para acompañar determinadas políticas provinciales.
Incorporarlos podría producir además algo que cualquier oficialismo prolongado necesita: renovación sin ruptura.
Caras nuevas. Dirigentes con legitimidad propia. Referentes locales que no aparezcan simplemente designados desde Viedma.
Porque Soria necesita construir una alternativa provincial.
Pero para hacerlo no necesita conquistar ella personalmente cada ciudad. Puede encontrar allí un dirigente dispuesto a hacer el trabajo territorial mientras ella ofrece el paraguas provincial.
Ese es el fenómeno que Juntos debería observar.
Quizás el adversario más peligroso para un oficialismo que lleva muchos años gobernando no sea necesariamente una gran figura opositora.
Quizás sean veinte dirigentes locales, cada uno con cinco, ocho o diez puntos propios, que descubran que juntos pueden construir algo que separados no tienen.
La elección de 2027 podría empezar mucho antes de las candidaturas.
Puede estar empezando ahora mismo, en cada localidad.
Y entonces la pregunta para JSRN no sería solamente quién será su candidato a gobernador.
Sería otra:
¿con quién va a construir cada pueblo y cada ciudad de Río Negro?
CB para Frecuencia VyP

