Río Negro: el carnaval discreto de la campaña
Sin que nadie lo anuncie oficialmente, el año electoral ya empezó en Río Negro. No hay grandes actos ni jingles pegadizos todavía, pero el clima político cambió: más recorridas, más presencia pública, más gestos. Es el prólogo de ese carnaval largo y algo previsible que siempre precede a las urnas.
En ese escenario aparece con nitidez la figura del gobernador Alberto Weretilneck, que se mueve con una ventaja evidente: es, hoy por hoy, el único actor que parece ocupar el escenario completo. Mientras el oficialismo provincial se despliega con presencia territorial —de eventos deportivos a foros económicos—, la oposición todavía busca su libreto.
El peronismo rionegrino ofrece una imagen curiosa: dirigentes con peso institucional, algunos con visibilidad nacional como Martín Soria o Ana Marks, pero con una dinámica que recuerda a esos elencos veteranos que, tras miles de funciones, salen a saludar juntos cuando cae el telón. La obra fue larga, intensa, y tuvo momentos estelares. Pero hoy el público parece estar mirando otra cosa.
En paralelo aparece una presencia todavía difusa del mileísmo provincial, reflejo de la irrupción nacional de Javier Milei. El fenómeno existe, pero en la provincia aún no logró traducirse en una estructura política reconocible. Más simpatía que organización; más clima que aparato.
Con ese tablero, Weretilneck juega una partida bastante singular: sin un bloque propio fuerte en el Congreso nacional, pero con una estrategia clara de centralidad territorial y de posicionamiento económico, sobre todo en torno al nuevo ciclo energético que promete asomar en la Patagonia.
En ese contexto, el gobernador parece disputar la elección contra una figura curiosa: él mismo. O, para decirlo mejor, contra sus propias expectativas. Porque cuando el escenario queda demasiado despejado, el riesgo político no suele venir de los adversarios sino del desgaste que produce bailar solo durante demasiado tiempo.
La campaña apenas comienza, y como en todo carnaval político argentino, todavía faltan máscaras por aparecer. Pero, por ahora, el protagonista ya está sobre el escenario.

