La economía argentina crece, pero perdió velocidad
La economía argentina sigue creciendo, aunque lo hace a un ritmo considerablemente menor que durante la fuerte recuperación de 2025.
Los datos disponibles muestran una desaceleración clara. Después del rebote que siguió a la recesión de 2024, la actividad comenzó a perder impulso durante 2026, con comportamientos dispares entre los distintos sectores.
Esto requiere una primera precisión: crecer menos no significa necesariamente estar en recesión. Parte de las altas tasas registradas el año pasado se explicaban por la comparación con una economía que venía de una caída importante.
El desafío que aparece ahora es diferente y probablemente más complejo: convertir la estabilización conseguida por el Gobierno en crecimiento sostenido.
La inflación bajó y el equilibrio fiscal continúa siendo uno de los pilares del programa económico. Pero una actividad más débil significa menor recaudación y vuelve más difícil mantener las cuentas públicas sin nuevos recortes. Al mismo tiempo, el Gobierno procura evitar una expansión de pesos que pueda volver a presionar sobre el dólar y los precios.
En ese escenario aparece un dato especialmente importante para la Patagonia: la energía se mueve a otra velocidad.
Mientras sectores vinculados al consumo, el comercio y parte de la industria muestran debilidad, petróleo y gas continúan expandiéndose. Vaca Muerta, las nuevas exportaciones y las grandes obras de infraestructura energética pueden convertirse en una fuente creciente de dólares para la Argentina.
Y allí Río Negro deja de ser un espectador. El oleoducto Vaca Muerta Sur, Punta Colorada y los proyectos de GNL colocan a la provincia sobre una de las principales rutas de exportación de esa nueva economía energética.
La recuperación vertiginosa parece haber quedado atrás. La pregunta que comienza a responderse ahora es bastante más importante: si la Argentina consiguió estabilizarse, ¿podrá además volver a crecer de manera sostenida?
CB para FrecuenciaVyP

