Cocinando votos
Río Negro empieza a entrar en tiempo electoral y, como siempre ocurre, aparecerán nombres, encuestas, simpatías y cansancios. Pero quizá esta vez convenga hacer una pregunta anterior: ¿hacia dónde está yendo la provincia?
Porque hay decisiones que exceden una gestión.
Río Negro fue la primera provincia argentina en adherir al RIGI. Lo hizo cuando todavía estaba abierta la competencia por las grandes inversiones energéticas y cuando Buenos Aires también aspiraba a quedarse con la salida de Vaca Muerta.
Eso no fue geografía. La costa atlántica siempre estuvo donde está. Vaca Muerta también estaba al otro lado del límite provincial. Lo que cambió fue la decisión de convertir esa ubicación en una oportunidad.
Y allí hay que reconocer una característica de Alberto Weretilneck, independientemente de simpatías e ideologías: tuvo capacidad para leer el momento. Construyó además una relación estratégica con Neuquén y Río Negro empezó a pensarse no como la provincia vecina de Vaca Muerta, sino como parte de su desarrollo.
Después llegaron VMOS, Punta Colorada, los proyectos de GNL, nuevas inversiones y una discusión completamente diferente sobre infraestructura, formación técnica, puertos, rutas, energía y empleo.
Nada de eso obliga a ignorar los problemas de la gestión cotidiana. Una escuela que funciona mal sigue funcionando mal porque haya un oleoducto. Un hospital con dificultades no mejora porque dentro de algunos años salga un barco cargado de petróleo.
Pero una elección provincial debería discutir las dos cosas.
Quién puede administrar mejor el presente y, al mismo tiempo, qué proyecto tiene para el Río Negro de los próximos veinte años.
Porque los gobernadores pasan. Las oportunidades también.
Y quizás una de las responsabilidades más importantes de la política sea reconocerlas antes de que pasen de largo.
CB para Frecuencia VyP

