Río Negro: una provincia que todavía no sabe lo que puede ser

Quizás estemos viviendo uno de los momentos más importantes de la historia económica de Río Negro sin advertirlo del todo.

No inventamos Vaca Muerta. No descubrimos el petróleo ni desarrollamos las tecnologías que hicieron posible explotarlo. Es una historia que comenzó hace más de veinte años y que primero transformó a Neuquén.

Pero la historia siguió avanzando. Y un día Río Negro apareció en el mapa de las grandes oportunidades energéticas.

Lo interesante es lo que ocurrió después.

Alberto Weretilneck entendió que no alcanzaba con esperar. Había que negociar, resolver, ofrecer condiciones y convertir las oportunidades en proyectos concretos. Y eso hizo.

Hoy hablamos de oleoductos, puertos, gas natural licuado, inversiones multimillonarias y nuevas posibilidades productivas. Algunas obras ya están en marcha; otras todavía tienen mucho camino por recorrer.

Pero hay algo que quizás nos esté faltando.

Estamos viendo cómo cambia nuestra provincia sin terminar de comprender cuánto puede cambiar nuestra propia vida.

Y es razonable. Nadie paga las cuentas con anuncios de inversiones. La transformación económica solo adquiere verdadero sentido cuando llega al trabajo, al comercio, a las escuelas, a los pueblos y a las familias.

Por eso, quizás el desafío más importante no sea solamente construir infraestructura, sino conseguir que los rionegrinos podamos reconocernos como protagonistas de este nuevo tiempo.

Porque una provincia no cambia únicamente cuando llegan las inversiones.

Cambia de verdad cuando su gente empieza a descubrir todo lo que puede llegar a ser.

CB para Frecuencia VyP