¿Debatimos un puerto estratégico o un gimnasio?


La Legislatura discute el proyecto hidrocarburífero que puede redefinir el rol de Río Negro en el mapa energético nacional. Entre críticas legítimas y reclamos menores, el riesgo es perder de vista la escala histórica de lo que está en juego.



Mientras en el recinto se cruzan discursos, la provincia ya empezó a cambiar.

Basta recorrer San Antonio Oeste o Sierra Grande para advertir movimiento y expectativa. Río Negro, tradicionalmente periférica en materia energética, hoy se posiciona como salida atlántica de Vaca Muerta.

El paraguas nacional es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Sin estabilidad jurídica y fiscal, inversiones de esta magnitud no llegan. Con ese marco, la provincia entra en un tablero global.

La oposición cumple su rol cuando exige controles ambientales, transparencia en regalías y garantías de empleo local. Esa discusión fortalece el proceso. Pero cuando el debate se reduce a comparaciones desproporcionadas o reclamos de menor escala, la dimensión estratégica se diluye.

No se trata de negar riesgos ni de abrazar una épica ingenua. Se trata de comprender magnitud.

Río Negro no debate una obra aislada. Debate si quiere ser territorio de paso o nodo logístico del Atlántico sur.

Las oportunidades históricas no abundan.

Y cuando aparecen, requieren algo más que discursos pequeños: requieren visión.

Frecuencia VyP