MM – Messi Mundial
En un país tan pero tan empobrecido, son pocos los que tienen algún resto.
Sin embargo, cuando Argentina era otro país, alla lejos y hace tiempo, cuando los chicos jugábamos en la calle, había figuritas con brillantes y las otras, las redondas, con imágenes de jugadores de fútbol que los chicos intercambiaban mediante un juego en que las apoyaban en el suelo, contra la pared y debían volteralas desde cierta distancia con otra figurita.
Illia era Presidente.
Desde entonces, pasaron muchas cosas. Golpes de Estado. Dictaduras. Guerrilla. Torturas. Bombas. Una guerra inútil en la que unos irresponsables mandaron a morir a tantos jóvenes. Un Presidente que voló una ciudad para esconder pruebas de tráfico de armas. Un titular de Aduana que no hablaba español. Un festival “tercemundista progre” que enriqueció a una Presidente y los suyos. Una pandemia administrada por el Presidente locuaz e incompetente que dijo, por caso, que los brasileños vienen de la selva y luego le pegaba un bife a su mujer. Si, ese, el que fue acompañada por la dos veces Presidente.
¿Cómo no vamos a estar donde estamos? ¿Cómo no vamos a ser como somos?
Pensaba estas cosas mientras me preguntaba como funciona la Justicia porque de los tres poderes que conforman el Estado, ese es el mas reverenciado, el mas distante, el que parece situarse al menos tres escalones por encima de los otros dos. Y 17 pisos por escalera por encima de todos.
No puede escapársenos que esa estructura esta conformada por un pequeño y selecto grupo, con salarios de envidia, elegidos por otro grupo aún mucho mas pequeño integrado por ocho miembros: el presidente del Superior Tribunal de Justicia; el Procurador General o un presidente de Cámara según el caso; tres legisladores; tres abogados de la circunscripción judicial correspondiente.
Pensaba estas cosas mientras me decía a mi misma que, a pesar de todo, mejoramos. Y mejoramos porque el progreso no se detiene y depende menos de la voluntad que de una fuerza ingobernable que nos empuja hacia adelante y se detiene a descansar para que retrocedemos un poco y luego con la fuerza del Simún soplando volvemos a pegar un enorme salto y así se pasa una vida y otra después y así acumulamos generaciones.
De todo, solo nos quedan los recuerdos. No solo de los hechos sino y quizás mas importante, de los afectos.
La memoria afectiva es finalemente la que nos vertebra. Es la que nos hace. La que nos define independientemente de nuestra capacidad de decidir.
Son esos afectos los que fortalecieron estos cuerpos, estos corazones, estas razones. Somos la sumatoria de todos ellos y aqui estamos, supongo que agradeciendo.
Digamos que agradecemos que como sea, seguimos adelante. Como sea, seguimos soñando. Como sea, no perdemos la esperanza.
Y sobre todo, vamos, ¿como no celebrar que existe Messi? Y sobre todo, ¿cómo no imaginar que es un poco como uno por el solo hecho de ser argentino?
MCB

