Estados Unidos, China y una pregunta argentina: ¿qué ofrecen?
La discusión llegó a Vaca Muerta.
El embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, cuestionó la presencia de tecnología china en sectores estratégicos argentinos y advirtió particularmente sobre Huawei. La embajada china respondió acusando a Washington de actuar con una vieja “mentalidad de guerra fría”.
Podríamos quedarnos con la pelea diplomática. Pero hay una pregunta bastante más interesante: ¿por qué deberíamos suponer que una inversión estadounidense es, por definición, mejor para Argentina que una china?
No hay razón para hacerlo.
Una inversión debería medirse por lo que ofrece: capital, tecnología, empleo, infraestructura, financiamiento, proveedores locales y condiciones de largo plazo. Y también, naturalmente, por los riesgos y dependencias que genera.
China tiene una ventaja enorme: aprendió a competir en casi todos los segmentos. Produce desde objetos extraordinariamente baratos —de los que muchos somos consumidores entusiastas— hasta tecnología e infraestructura de altísima complejidad.
Pero una cosa es comprar maquillaje o una lámpara y otra muy distinta instalar tecnología en telecomunicaciones, energía o infraestructura crítica.
Ahí la preocupación estadounidense merece ser escuchada. Existen cuestiones de seguridad, datos, dependencia tecnológica y autonomía que cualquier país serio debe considerar.
Lo que no resulta tan convincente es que la respuesta sea simplemente: “No compren chino”.
Porque inmediatamente aparece otra pregunta:
¿Qué ofrecen ustedes?
Si Estados Unidos considera riesgosa determinada tecnología china, puede competir ofreciendo otra mejor, más segura y en condiciones económicas atractivas.
Eso se llama competencia.
Y quizás allí esté la verdadera noticia detrás del cruce diplomático.
Vaca Muerta, el petróleo y el gas patagónicos, el GNL, los puertos y las grandes obras energéticas están convirtiendo a esta región en parte de una disputa mucho mayor entre las principales potencias.
Para Argentina, la discusión no debería ser sentimental ni ideológica. No necesitamos elegir una camiseta.
Estados Unidos defiende sus intereses. China defiende los suyos.
Nosotros deberíamos empezar por defender los nuestros.
Y si dos gigantes quieren participar del desarrollo de recursos que el mundo necesita, la respuesta argentina podría ser bastante sencilla:
Compitan. Y hagan su mejor oferta.
CB para FrecuenciaVyP

