Lavado de dinero: cuando esconder lo robado se convierte en una industria

Durante mucho tiempo pensamos la corrupción de una manera sencilla: alguien se apropiaba ilegalmente de dinero y después tenía que encontrar dónde esconderlo.

Ese esquema quedó viejo.

Hoy existe una verdadera industria dedicada a transformar dinero ilegal en patrimonio aparentemente legítimo. Unos generan los fondos mediante corrupción, narcotráfico, juego clandestino u otros delitos; otros aportan cuentas, billeteras virtuales, sociedades, intermediarios y conocimientos para borrar su origen.

Una investigación sobre juego ilegal en la provincia de Buenos Aires muestra la dimensión del fenómeno. Según publicó Clarín, una sola cuenta habría movido $27.000 millones en apenas un mes y medio, mediante miles de transferencias menores.

El mecanismo se conoce como smurfing o “pitufeo”: fragmentar grandes cantidades de dinero para dificultar su seguimiento. En este caso aparece incluso un detalle sorprendente: numerosas transferencias terminaban en “.12”, un código que, según la investigación, indicaba que esos fondos ya estaban listos para ingresar al circuito legal.

Pero lo más inquietante es otra cosa: los investigadores sospechan que esa infraestructura podía servir también para lavar dinero de otros negocios ilegales.

Ahí está el cambio.

Ya no alcanza con preguntarnos quién robó. Para combatir seriamente la corrupción también habrá que seguir toda la cadena:

¿Quién recibió el dinero? ¿Quién lo movió? ¿Quién consiguió que pareciera legítimo?

Porque el lavado dejó de ser solamente la última etapa del delito.

Se convirtió, en algunos casos, en un negocio en sí mismo.

CB para Frecuencia VyP