Oro en la Patagonia
Una empresa canadiense confirma alta ley en Los Menucos y el sur vuelve al mapa minero
Golden Goose Resources anunció resultados de su primera campaña de muestreo en el proyecto Gran Esperanza, con valores que habilitan la etapa de perforación. El hallazgo no está solo: el distrito completo despierta interés global.
Durante décadas, Los Menucos fue conocida sobre todo como una localidad del centro de Río Negro con historia minera de baja intensidad. Hoy, esa geografía empieza a cambiar de categoría. Una empresa canadiense acaba de confirmar la presencia de oro de alta ley en 44.400 hectáreas del Macizo Norpatagónico, y el dato llegó acompañado de números que justifican la atención.
Golden Goose Resources Corp., con sede en Vancouver y cotización en la Bolsa de Valores de Canadá bajo el símbolo GGR, presentó los resultados de 341 muestras tomadas en 265 canales superficiales durante la campaña de exploración 2026. El dato más contundente surgió de la veta denominada Bonanza: 8,84 gramos de oro por tonelada de roca. Otras estructuras —Chapita, Genaro, Felisa— aportaron valores de entre 2 y 4 gramos por tonelada. En la industria, cualquier concentración superior a los 3 gramos por tonelada ya se considera rentable para evaluar explotación; los números de Gran Esperanza superan ese umbral en varias de sus vetas.
Qué falta para hablar de mina
Conviene leer estos resultados con precisión técnica. El muestreo por canales superficiales es la primera etapa de un proceso que tiene varias instancias antes de convertirse en operación productiva. Lo que confirma este trabajo es que hay mineralización real y que vale la pena profundizar. El siguiente paso es la perforación diamantina: extraer testigos de roca a distintas profundidades para verificar si las concentraciones se mantienen. Recién con esos datos se podrá estimar la masa total del yacimiento y su viabilidad económica. La empresa ya anunció que ese programa está en camino.
Un dato que no es menor: el área está a apenas dos kilómetros de ruta pavimentada. En proyectos mineros en zonas remotas, la accesibilidad puede representar diferencias de costos significativas. A eso se suma que los geólogos mapearon 23 kilómetros de estructuras que podrían contener oro y plata, lo que indica que el sistema tiene extensión horizontal potencialmente relevante.
El vecindario importa
Gran Esperanza no es un proyecto aislado. El distrito de Los Menucos está atrayendo a actores de peso. Southern Copper, una de las mineras más grandes del mundo, ya está perforando en un proyecto de oro lindante. A pocos kilómetros opera Calcatreu, yacimiento de oro y plata que comenzó actividades en agosto de 2025 y que ya concretó la primera exportación de metal doré de Río Negro. El Macizo Norpatagónico, que hasta hace pocos años era territorio de exploración marginal, está siendo recorrido por geólogos de varias empresas simultáneamente. También avanzan en la zona los proyectos Cerro Choique y Dos Lagunas, bajo una sociedad entre Trendix Mining y Mansfield Minera.
El momento no es casual. La demanda global de metales preciosos viene sostenida por la incertidumbre financiera internacional, y el oro superó en los últimos dos años los valores históricos máximos. Para Argentina, ese contexto representa una ventana: el país cuenta con formaciones geológicas con potencial aurífero importante, especialmente en la Patagonia y la cordillera, pero históricamente subexploradas. Las reformas regulatorias impulsadas en los últimos años y la mejora en el acceso al crédito internacional para proyectos mineros están cambiando esa ecuación.
Entre la expectativa y la cautela
Lo que ocurre en Los Menucos no es todavía una historia de éxito minero, pero sí es una historia de potencial confirmado. La diferencia importa: en la industria extractiva, la brecha entre un hallazgo geológico y una mina en producción puede medirse en años y en decenas de millones de dólares de inversión. Sin embargo, el hecho de que empresas con capital real estén llegando a esa zona —y que los primeros datos avalen la apuesta— señala que la Patagonia del siglo XXI tiene capítulos por escribir. El sur lejano, que durante mucho tiempo fue definido por su distancia, empieza a ser definido por lo que guarda.

