San Matías Pipe Line

El 14 de abril pasado, el Gobernador Alberto Weretilneck firmó un convenio en Buenos Aires con SESA y San Matías Pipeline. Son 15 artículos que garantizan estabilidad fiscal por 30 año y establece ingresos directos para Río negro por 36 millones de dólares

El jueves 30 de abril, la Legislatura de Río Negro sesiona para ratificar uno de los acuerdos más importantes de la historia provincial — y casi nadie lo sabe.


¿Qué se vota?


El convenio firmado el 14 de abril entre el gobernador Weretilneck y los consorcios Southern Energy (SESA) y San Matías Pipeline para desarrollar en el Golfo San Matías el primer proyecto de exportación de gas natural licuado (GNL) de Argentina.


¿En qué consiste?


Dos partes inseparables:


Dos buques de licuefacción anclados a 7 km de la costa, al sur de Las Grutas, que transforman el gas en GNL para cargarlo en barcos con destino a Europa y Asia. El primero llega en septiembre de 2027.


Un gasoducto nuevo de 471 km — la obra San Matías Pipeline — que transportará el gas desde Vaca Muerta (Tratayén, Neuquén) hasta San Antonio Oeste. Con planta compresora en Allen y ductos submarinos hasta los buques.


¿Cuánto dinero mueve esto?


Inversión total: más de 15.000 millones de dólares a 20 años. El primer contrato de venta ya está firmado: 2 millones de toneladas anuales de GNL a Alemania durante 8 años, por más de 7.000 millones de dólares.


¿Qué recibe Río Negro?


Ingresos directos por 36 millones de dólares en distintas etapas, más un canon anual atado al precio internacional del GNL durante 20 años. A cambio, la provincia otorga estabilidad fiscal por 30 años: sin nuevos impuestos ni modificación de los existentes sobre el proyecto.


¿Qué se aprueba el jueves exactamente?


La Legislatura ratifica el convenio y adhiere al RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones), el marco legal nacional que protege la inversión por tres décadas.
¿Por qué es urgente estar informados?


Porque este acuerdo define condiciones que la provincia no podrá modificar por 30 años. Porque el Golfo San Matías — zona de reproducción de ballenas, pesca artesanal y turismo — será el escenario de una operación industrial de escala inédita. Y porque el debate ambiental, laboral y económico recién empieza.